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Tratamientos

El tratamiento del sarcoma depende del tamaño y la localización del tumor, el grado, el subtipo, si el cáncer se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

La cirugía es el tratamiento más frecuente para el sarcoma. Si el tumor no se puede extraer con cirugía, algunos tumores pueden controlarse permanentemente con radioterapia. En el caso de los tumores que se pueden extraer con cirugía, la radioterapia y/o la quimioterapia se pueden administrar antes o después de la cirugía para reducir el riesgo de una recurrencia local o distante (cáncer que reaparece después del tratamiento). La quimioterapia y la radioterapia también se pueden usar para reducir el tamaño del sarcoma o para aliviar el dolor y otros síntomas.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal para el sarcoma. El objetivo del cirujano es extraer el tumor y 2 a 3 cm (aproximadamente 1 pulgada) de tejido sano alrededor del tumor para que quede un margen limpio. Los sarcomas pequeños generalmente pueden curarse con cirugía sola, pero aquéllos que miden más de 5 cm habitualmente se tratan con una combinación de cirugía y radioterapia. La radioterapia o la quimioterapia puede aplicarse antes de la cirugía (para disminuir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación), durante y después de la cirugía (para destruir cualquier célula cancerosa que quede).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo, apuntando a las células cancerosas de todo el cuerpo. Casi todos los medicamentos quimioterapéuticos se administran por inyección en una vena (se llama inyección intravenosa).

Los fármacos específicos utilizados para tratar el sarcoma dependen del tipo de sarcoma. Se utilizan diferentes medicamentos para tratar diferentes tipos y subtipos de sarcoma. La quimioterapia para sarcoma generalmente se administra como tratamiento ambulatorio. Casi todos los efectos secundarios de los medicamentos desaparecen poco tiempo después del tratamiento.

La quimioterapia suele ser útil cuando el cáncer ya se ha diseminado. Un sarcoma que crece rápidamente puede ser tratado con quimioterapia antes de la cirugía. La quimioterapia a menudo reduce el tamaño del tumor principal y puede destruir pequeñas áreas de metástasis si algunas de las células cancerosas ya se desplazaron a otras áreas.

En el caso del sarcoma de alto grado, cuando la cirugía no es posible o es problemática, los oncólogos pueden recomendar administrar tres a cuatro ciclos de quimioterapia (depende de lo que el médico aconseje) antes de la cirugía con el objetivo de reducir el tamaño del tumor primario, para que pueda extirparse con mayor facilidad. Algo de quimioterapia antes de la cirugía también puede mejorar la supervivencia, ya que puede destruir las células que se han desprendido del tumor original.

La quimioterapia se puede administrar sola o combinada con cirugía y/o radioterapia. Cuando la quimioterapia se administra antes de la cirugía se llama quimioterapia preoperatoria, quimioterapia neoadyuvante o quimioterapia de inducción. La quimioterapia que se administra después de la cirugía se llama quimioterapia adyuvante.

Después que el paciente se recupera de la cirugía, el oncólogo puede administrarle más quimioterapia para destruir cualquier célula tumoral remanente.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo.

Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Se puede administrar radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor de manera que pueda extirparse fácilmente. O bien, puede administrarse después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado.

La radioterapia también daña las células normales pero, como el haz de radiación se dirige alrededor del tumor, los efectos secundarios ocurren principalmente en esas áreas. Casi todos los efectos secundarios de la radioterapia desaparecen poco después de finalizado el tratamiento.

Durante el tratamiento puede tener…

Anemia. La anemia es frecuente en los pacientes con cáncer, en especial entre quienes reciben quimioterapia. La anemia es un nivel anormalmente bajo de glóbulos rojos (RBC, por su sigla en inglés). Los glóbulos rojos contienen hemoglobina (una proteína de hierro) que transporta el oxígeno a todas las partes del cuerpo. Si el nivel de glóbulos rojos es demasiado bajo, algunas partes del cuerpo no reciben suficiente oxígeno y no pueden funcionar adecuadamente. La mayoría de los pacientes con anemia se siente cansada o débil. La fatiga (cansancio) asociada con la anemia puede afectar seriamente la calidad de vida y hacer que a los pacientes les resulte más difícil sobrellevar el cáncer y los efectos secundarios del tratamiento.

Aumento de peso. Aunque es más común bajar de peso durante el tratamiento contra el cáncer, algunos pacientes con esta enfermedad aumentan de peso. En general, aumentos leves de peso durante el tratamiento contra el cáncer no son un problema. Pero, si el aumento es significativo, puede afectar la salud del paciente y su capacidad de tolerar los tratamientos. La quimioterapia, los medicamentos esteroideos y las terapias hormonales pueden ocasionar aumento de peso.

Caída del cabello (alopecia). Un efecto secundario posible de la radioterapia y de la quimioterapia es la caída del cabello. La quimioterapia y la radioterapia provocan la caída del cabello porque dañan los folículos pilosos responsables del crecimiento del cabello. La caída del cabello (y del vello) puede suceder en todo el cuerpo, incluida la cabeza, la cara, los brazos, las piernas, las axilas y el área púbica. El cabello puede caerse por completo, gradualmente o por partes. En algunos casos, el cabello simplemente se afina (a veces, de manera imperceptible) y puede volverse opaco y más seco. La caída del cabello puede ser un reto psicológico y emocional, capaz de afectar la imagen personal y la calidad de vida del paciente. Sin embargo, la caída del cabello, en general, es temporal y a menudo vuelve a crecer.

Diarrea. La diarrea consiste en deposiciones frecuentes, líquidas o poco sólidas. Es un efecto secundario frecuente de ciertos medicamentos quimioterapéuticos o de la radioterapia. Hay medicamentos disponibles para controlar la diarrea, si se presenta. En algunos casos, la diarrea puede ocasionar deshidratación y requerir tratamiento en un hospital o una clínica con administración intravenosa de líquidos o reposición de los minerales que pueden perderse con estas deposiciones.

Dificultad para masticar. La dificultad para masticar puede ser consecuencia del dolor en la boca, la rigidez o el dolor en los músculos maxilares, o problemas con los dientes. La dificultad para masticar puede ser resultado de cambios físicos en la boca, la mandíbula o la lengua producidos por el cáncer en sí, en especial por el cáncer oral y orofaríngeo; o puede ser un efecto secundario del tratamiento contra el cáncer, en especial por la radioterapia y la cirugía. En los pacientes que usan dentaduras postizas, el dolor o la hinchazón en la boca y las encías pueden impedir temporalmente el uso de las dentaduras para masticar. La dificultad para masticar carnes, frutas y vegetales puede impedir una alimentación nutritiva.

Dificultad para tragar (disfagia). La disfagia se produce cuando el paciente tiene problemas para pasar los alimentos o los líquidos por la garganta. Algunos pacientes sienten náuseas, tienen tos o se ahogan al intentar tragar, mientras que otros sienten dolor o tienen la sensación de que la comida les queda atascada en la garganta. La dificultad para tratar es un efecto secundario relativamente frecuente de ciertos tratamientos contra el cáncer. Los posibles efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer pueden causar dificultades para tragar, que incluyen dolor, inflamación o hinchazón en la garganta, el esófago o la boca (mucositis; boca seca por la radioterapia o la quimioterapia; infecciones en la boca o el esófago por la radioterapia o la quimioterapia; hinchazón o constricción de la garganta o el esófago por la radioterapia o la cirugía; y cambios físicos en la boca, la mandíbula, la garganta o el esófago como consecuencia de la cirugía. La dificultad para tragar puede ser un problema a largo plazo después de la radioterapia.

Disfunción sexual. La disfunción sexual es frecuente en todas las personas, y afecta al 43% de las mujeres y al 31% de los hombres sin cáncer. Puede incluso ser más frecuente en los pacientes con cáncer, como consecuencia de los tratamientos, el tumor o el estrés. Muchas personas, con o sin cáncer, sienten vergüenza de hablar sobre los problemas sexuales con sus médicos. En la mayoría de los casos, los problemas sexuales están ocasionados por los cambios corporales que produce la cirugía para el cáncer, la quimioterapia o la radioterapia, los cambios hormonales, la fatiga, el dolor, las náuseas y/o los vómitos, los medicamentos que reducen la libido (deseo sexual), el temor a la recurrencia, el estrés, la depresión, y la ansiedad.

Dolor. Aproximadamente entre el 85% y el 95% del dolor causado por el cáncer puede tratarse con éxito. A causa del dolor, otros aspectos del cáncer pueden agravarse, como la fatiga, la debilidad, los trastornos del sueño y la confusión. El dolor puede venir del tumor en sí o como consecuencia del tratamiento para el cáncer. El dolor que produce el tumor puede ser consecuencia de su crecimiento y su diseminación a los huesos u otros órganos; también puede ser producto de la presión que éste ejerce en los nervios y el daño que ocasiona en ellos. El dolor puede presentarse después de la radioterapia y desaparece solo. También puede desarrollarse meses o años después del tratamiento, en especial si se aplica radioterapia al tórax, la mama o la columna vertebral. Ciertos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar dolor y adormecimiento en los dedos de la mano y los pies. En general, este dolor desaparece al finalizar el tratamiento, pero a veces el daño puede ser permanente.

Estreñimiento. El estreñimiento es cuando una persona no tiene evacuaciones frecuentes o tiene problemas para defecar. Aproximadamente el 40% de los pacientes que reciben cuidados paliativos (la atención administrada para mejorar la calidad de vida del paciente) tiene estreñimiento, al igual que aproximadamente el 90% de los pacientes que toman medicamentos opioides (narcóticos). El estreñimiento incluye menos deposiciones, materia fecal anormalmente dura, molestias o la sensación de evacuación rectal incompleta. Los pacientes con estreñimiento pueden tener dolor, inflamación en el abdomen, náuseas y/o vómitos, imposibilidad de orinar y confusión.

Fatiga. La fatiga es el agotamiento o cansancio excesivo, y es el problema más común entre las personas con cáncer. Más de la mitad de los pacientes sienten fatiga durante la quimioterapia o la radioterapia, al igual que hasta el 70% de los pacientes con cáncer avanzado. Los pacientes que sienten fatiga a menudo comentan que incluso un esfuerzo pequeño como, por ejemplo, cruzar un cuarto, puede ser agotador. La fatiga puede afectar gravemente las actividades familiares y otras actividades diarias, puede hacer que los pacientes eviten u omitan sesiones del tratamiento para el cáncer y puede interferir incluso en el deseo de vivir.

Hipercalcemia. La hipercalcemia es el nivel extraordinariamente alto de calcio en la sangre. La hipercalcemia puede poner en peligro la vida y es el trastorno metabólico más frecuente asociado con el cáncer, ya que ocurre en el 10% al 20% de los pacientes con esta enfermedad. Aunque la mayoría del calcio del cuerpo está guardado en los huesos, aproximadamente el 1% circula por el torrente sanguíneo. El calcio es importante para muchas funciones corporales, entre ellas, la formación de huesos, las contracciones musculares y la función del cerebro y el sistema nervioso. Los pacientes con hipercalcemia pueden experimentar pérdida del apetito, náuseas y/o vómitos, estreñimiento y dolor abdominal, aumento de la sed y necesidad de orinar con frecuencia, fatiga, debilidad y dolor muscular, cambios en el estado mental (entre ellos, confusión, desorientación y dificultad para pensar) y dolor de cabeza. La hipercalcemia grave puede estar asociada con cálculos en los riñones, arritmia o ataque cardíaco y finalmente pérdida del conocimiento y estado de coma.

Infección. Una infección se produce cuando bacterias, virus u hongos nocivos (por ejemplo, Candida) invaden el cuerpo y el sistema inmunológico no puede destruirlos rápidamente. Los pacientes con cáncer tienen más probabilidad de sufrir infecciones porque tanto el cáncer como los tratamientos para el cáncer (en particular, la quimioterapia y la radioterapia en los huesos o áreas extensas del cuerpo) pueden debilitar el sistema inmunológico. Los síntomas de infección incluyen fiebre (temperatura de 38°), sudoración; dolor de garganta o llagas en la boca; dolor abdominal; dolor o ardor al orinar o necesidad de orinar con frecuencia; diarrea o llagas alrededor del ano; tos o falta de aliento; enrojecimiento, hinchazón o dolor (en particular alrededor de un corte o herida); y secreción o comezón vaginal fuera de lo común.

Líquido en los brazos o las piernas (linfedema). El linfedema es la acumulación anormal de líquido en el sistema linfático, la serie de canales y ganglios (pequeños sacos que contienen líquido) que transporta la linfa a través del cuerpo y ayuda a combatir infecciones y enfermedades. La linfa es un líquido transparente que transporta proteínas y células que combaten las infecciones. Cuando el cáncer hace metástasis, las células primero van a los ganglios linfáticos, desde donde se transportan a otras partes del cuerpo.

Llagas en la boca (mucositis). La mucositis es una inflamación en la mucosa del interior de la boca y la garganta, que genera dolorosas úlceras y llagas en la boca. Se produce hasta en el 40% de los pacientes que reciben tratamiento de quimioterapia. La mucositis puede ser provocada directamente por un fármaco quimioterapéutico, por la reducción de la inmunidad a causa de la quimioterapia o por la radioterapia en el área del cuello y la cabeza.

Náuseas y vómitos. El acto de vomitar, también llamado emesis, es la expulsión de los contenidos del estómago a través de la boca. Es una forma natural del cuerpo para librarse de sustancias perjudiciales. Las náuseas son el deseo imperioso de vomitar. Las náuseas y los vómitos son comunes en los pacientes que reciben quimioterapia para el cáncer y en algunos pacientes que reciben radioterapia. Muchos pacientes con cáncer afirman que tienen más temor a las náuseas y a los vómitos que a cualquier otro efecto secundario del tratamiento. Cuando son leves y se tratan rápidamente, las náuseas y los vómitos pueden ser bastantes incómodos pero no causan problemas graves. Los vómitos persistentes pueden causar deshidratación, desequilibrio electrolítico, pérdida de peso, depresión y deseos de abandonar la quimioterapia.

Neutropenia. La neutropenia es un nivel anormalmente bajo de neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos. Todos los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones. Los neutrófilos luchan contra las infecciones causadas por bacterias. Los pacientes que tienen neutropenia están expuestos a un mayor riesgo de desarrollar infecciones bacteriales graves, ya que no tienen suficientes neutrófilos para destruir las bacterias dañinas. La neutropenia se produce en los pacientes que reciben quimioterapia y es común en los pacientes con leucemia.

Pérdida del apetito. Los cambios en el apetito son comunes con el cáncer y el tratamiento para el cáncer, incluida la quimioterapia. Las personas con poco apetito o pérdida del apetito pueden comer menos que lo habitual, no sentir hambre para nada o sentirse saciados (llenos) después de comer sólo una pequeña cantidad. La pérdida continua de apetito puede llevar a la pérdida de peso, la desnutrición y la pérdida de la masa muscular y la fuerza. La combinación de la pérdida de peso y la pérdida de masa muscular, también llamada emaciación, se denomina caquexia.

Problemas de la piel. La piel es un sistema orgánico que contiene muchos nervios. Es por esto que los problemas de la piel pueden ser muy dolorosos. Para muchos pacientes, los problemas de la piel son particularmente difíciles de sobrellevar, ya que la piel está en el exterior del cuerpo y a la vista de todos. Dado que la piel protege el interior del cuerpo de infecciones, los problemas de la piel a menudo pueden traer como consecuencia otros problemas.

Sequedad en la boca (xerostomía): La xerostomía se produce cuando las glándulas salivales no producen suficiente saliva como para mantener la boca húmeda. Dado que la saliva es necesaria para masticar, tragar, saborear y hablar, estas actividades pueden ser más difíciles con la boca seca. La sequedad en la boca puede ser un efecto de la quimioterapia o la radioterapia, la que puede dañar las glándulas salivales. La sequedad en la boca causada por la quimioterapia habitualmente es temporal y desaparece de dos a ocho semanas después de finalizado el tratamiento. La radioterapia en la cara, la cabeza o el cuello también puede causar sequedad en la boca, y es más común con la radioterapia en la cavidad oral para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello. Después del tratamiento, las glándulas salivales pueden demorar seis meses o más para comenzar a producir saliva nuevamente.

Síntomas de deprivación hormonal en los hombres. Muchos hombres que sufren una interrupción en los niveles hormonales, como consecuencia del tratamiento para el cáncer de próstata, (especialmente aquellos tratamientos que detienen la producción de testosterona, tal como la extirpación de los testículos o la ablación androgénica [tratamiento hormonal]) manifiestan síntomas como sofocos, osteoporosis (pérdida de la masa ósea que hace que los huesos se quiebren o fracturen con más facilidad), disminución de la libido (deseo sexual), disfunción eréctil (problemas con las erecciones), cansancio y depresión, o irritabilidad causados por la falta de testosterona en el cuerpo.

Síntomas menopáusicos en las mujeres. Hasta un 40% de las mujeres tienen síntomas menopáusicos debido al cáncer de mama o sus tratamientos. Los síntomas menopáusicos pueden depender del tipo de terapia y pueden incluir sofocos; sudoraciones nocturnas; sequedad, comezón, irritación o secreción vaginal; relaciones sexuales dolorosas; dificultad para controlar la vejiga; sensación de depresión; e insomnio. Las mujeres premenopáusicas que reciben quimioterapia para el cáncer de mama pueden entrar en la menopausia antes de lo esperado.